OBJETIVOS

01 – Respeto del ritmo madurativo del alumno

Se respetan los distintos ritmos de madurez, dedicando los primeros cursos a asentar las bases e incrementando el nivel de exigencia a partir de los últimos cursos de primaria.

4, 5 y 6 años

se destinan a ejercitar la capacidad de observación y  poner en práctica la expresión hablada y manual para asentar las bases. Todo se trabaja de manera transversal, sin asignaturas.

7 y 8 años

se focalizan en el trabajo de la lectura y la escritura, procurando que entre siempre una cierta disciplina para poder garantizar el orden que exige el trabajo.  Todo a propósito de un caudal calibrado de materias.

9, 10, 11 y 12 años

se proporcionan actividades para su capacidad creativa creciente y, a su vez, para cumplir con sus deberes hacia el otro. Por ello, los trabajos colectivos presiden esta etapa, ofreciendo un contenido muy concreto que permita el trabajo en equipo y la creatividad

13 y 14 años

se dedican a adaptarse a un trabajo más serio y especializado por materias. Es el momento de enseñarles a estudiar, que el alumno tenga un gran nivel de actividad, estableciendo relaciones, deducciones, representando la información de diversas maneras, etc.

15, 16 y 17 años

se consolidan los hábitos de disciplina, estudio y trabajo. El objetivo es adentrarse en las materias con rigor científico aprendiendo a usar diferentes fuentes de información para adquirir nuevos conocimientos.

02 – Desarrollo del espíritu crítico

Lo conseguimos a través del empleo de metodologías diversas:

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Experimentar para llegar a conclusiones.

Dialogar para compartir ideas respetando y valorando las diferentes opiniones.

Ofrecer diferentes puntos de vista a fin de fomentar el debate y aprender a verbalizar pensamientos.

Facilitar la autocorrección como herramienta para aprender de los errores y llegar a la comprensión de los conceptos de forma significativa.

03 – Fomento de la capacidad creativa

Se valora la expresión libre del alumno en todas las disciplinas artísticas como medio para el desarrollo de su personalidad única. A su vez es imprescindible transmitir el valor de la atención, el sosiego, la memoria y el cuidado.

  • Ofrecer, en la medida de lo posible, la información desde su fuente original.

  • Conducir al alumno para profundizar en lo que ve, escucha y manipula.

  • Poner en valor las tradiciones como hilo que nos une a generaciones anteriores.

  • Poner a su disposición diversidad de materiales de comprobada calidad.